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EEUU Y CHINA JUEGAN EL JUEGO MAS PELIGROSO

Ambos países y por distintos motivos están dispuestos a doblegar al contrario en una pelea que comenzó hace un tiempo y de la cual no se vislumbra el final

Uno se juega el liderazgo fronteras adentro en una elección presidencial del mes de noviembre que, hoy por hoy, tiene prácticamente a los demócratas y a los republicanos empatados.

El otro pretende seguir acumulando poder para el partido comunista chino y estableciendo su hegemonía en la zona Asia – Pacifico en donde se concentra la cuarta parte de la riqueza mundial con Japón y Hong Kong como los motores que impulsan este tren económico.

Basta con leer las últimas declaraciones del presidente americano con respecto a el covid-19 en donde sin pelos en la lengua acusa públicamente a China y sus funcionarios de favorecer la propagación de la enfermedad a todo el mundo. Además, está alertando a sus servicios de seguridad para que controlen las posibles filtraciones que en el ámbito de los desarrollos científicos se pueden producir por conseguir una vacuna contra el virus.

Otro tema es la supresión del régimen autonómico de Hong Kong por parte del gobierno chino lo que alterara la balanza productiva y comercial entre americanos y asiáticos.

 Sumemos la pelea por la red de comunicación 5G , la problemática Huawei  y le agregamos una pizca de la situación de Taiwan. Por ello no es descabellado pensar que el mundo puede seguir cambiando a partir de los próximos meses.

Si hasta Tik Tok desaparecerá de los celulares estadounidenses.

Ese cambio puede ser más nefasto que esta pandemia pues ambos países tienen el potencial suficiente para infringirse daños incalculables.

 Lo que si puede señalarse es que los EEUU indudablemente van a salir fortalecidos de una crisis de tal magnitud y no sería diferente a lo que ya vimos luego de la segunda guerra mundial.

 Un mundo nuevo se está gestando y ni siquiera la Inteligencia Artificial podrá hacer nada para modificarlo. No creo que haya que esperar tanto para verlo.

Argentina, que, permanentemente se columpia entre estas dos potencias señalando su cercanía o alejamiento de las mismas dependiendo de los gobiernos de turno, tendría que fijar una política exterior coherente con su historia y presencia geográfica.

Ser inteligente es elegir apoyar a EEUU más allá de las circunstancias partidarias y los discursos anticapitalistas que enarbolan los interesados en mantener sus privilegios y prebendas a costa del pueblo que dicen defender.

 No es tiempo de pequeñeces y a pesar de que algunos funcionarios se puedan perjudicar con esta decisión, el sentido común y la historia marcan y marcaran una proximidad al país del norte antes que a un país con un idioma ajeno a nuestra cultura y costumbres.

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